Conclusión.
La calidad de un producto no es algo que
se añade al final como si se pintara de un color su exterior, es algo que se
cuida a lo largo de todo el proyecto de construcción.
En el software esto es especialmente
cierto, ya que es un resultado básicamente intelectual dependiente del trabajo
de los profesionales especializados. Los datos indican que los problemas de los
proyectos de software se van reduciendo progresivamente desde mediados de los
noventa gracias a la introducción de métodos de trabajo más sistemáticos y
fiables.
La calidad del software es la
concordancia con los requisitos funcionales y de rendimiento explícitamente
establecidos, con los estándares de desarrollo explícitamente documentados y
con las características implícitas que se espera de todo software desarrollado
profesionalmente.
El control de calidad permite ahorrar la
máxima cantidad de dinero cuando se realiza al comienzo del proceso de
desarrollo de software.
No es sorprendente que los errores
detectados en los comienzos del proceso de desarrollo de software sean más
fáciles de resolver y menos costosos que los que se detectan más adelante.
El uso de un software en específico es
responsabilidad de quien lo usa, pero una parte fundamental es quien lo
desarrolla, es decir que la calidad desde el uso se refleja en una buena
manipulación y por ende un buen servicio, el control de calidad llega a
reforzar la calidad del software y a su vez a cimentar las bases para la
entrega de un producto optimo y de calidad.
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